Periferia-Centro


por María Luz Mejías Herrera


Ogwa. 1990.
Colección García-Valdecasas


ver também: Experiências epidérmicas, Utopias periféricas, Museu

           
           La concepción sobre la teoría centro-periferia aparece planteada en la segunda mitad del siglo XX. Esencialmente presupone la división del mundo en un centro hegemónico y una periferia menos desarrollada. Surge exactamente en los años cincuenta para explicar el estancamiento de América Latina, así como el conjunto de desigualdades y desequilibrios en el sistema económico global. El mundo queda dividido en tres zonas económicas: el centro, la periferia y la semiperiferia, planteando una estructura jerárquica que explica el desarrollo y la dependencia de acuerdo al papel que estos países juegan en el sistema capitalista mundial.

La propuesta de considerar ambas categorías como referencias para elaborar la estrategia de desarrollo y para analizar las relaciones entre los países en la economía internacional fue un producto de la escuela estructuralista latinoamericana. Su principal exponente fue la CEPAL (Comisión Económica para América latina), donde tuvo una gran influencia el pensamiento del economista argentino Raúl Prebisch. Los países que dominan la política y la economía global son parte del centro, los más débiles pertenecen a la periferia, y los de la semiperiferia son dominados, pero también dominan. Como las periferias se centran en producir materias primas o productos agrícolas, son más pobres que los países productores de bienes desarrollados.

Centro y periferia se diferencian pues, porque tienen estructuras productivas diferentes: el primero posee una estructura diversificada y homogénea, mientras que la segunda posee una estructura simple y heterogénea. En el centro se genera el progreso técnico y se aplica, con lo que se beneficia de los incrementos de productividad que supone, mientras que la periferia se encuentra supeditada a los avances que se producen en el centro, beneficiándose de los mismos no cuando lo quiere y necesita sino cuando le es permitido. Por tanto, la periferia permanece retrasada por su incapacidad para generar o integrar el proceso técnico, mientras que, en la periferia, los sectores de escasa productividad, como la agricultura de subsistencia, generan un continuo excedente de mano de obra.

Estas diferencias productivas y la baja de los precios explican la tendencia al desarrollo desigual entre los polos que integran el sistema de economía mundial, proceso que acentúa permanentemente las contradicciones entre los países ricos y los pobres, así como también la contradicción fundamental de nuestra época, donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres.


Ogwa. 2000. 
Colección García-Valdecasas



En la esfera de lo artístico y, específicamente en la estética, en América Latina, la modernidad conllevó a la destrucción y prohibición de todo aquello que cayera, según la subjetividad europea, en la categoría de malo y primitivo. El sujeto colonizado fue impedido de desarrollar sus experiencias subjetivas a partir de sus propios modelos de expresión y obligados a adoptar aquellos de los colonizadores. Actualmente la relación entre la estética y el patrón colonial de poder se bifurca entre los trabajos en torno a las prácticas sensibles de las comunidades excluidas y/o subalternizadas por el proyecto moderno, y por otro las estrategias artísticas para visibilizar la colonialidad desde el interior del campo estético.

La descolonialidad estética no se agota con la crítica a la estética, con mostrar el racismo, el patriarcado, el eurocentrismo. La teoría estética decolonial se ocupa de entender cómo opera la estética en esa dicotomía centro-periferia, donde los poderes hegemónicos tratan de invisibilizar el arte autóctono de las culturas latinoamericanas, situándolas como parte de un pasado primitivo que debe ser obviado ante la superioridad del arte y la estética eurocéntrica. La descolonialidad estética se focaliza en visibilizar entonces las prácticas históricas de resistencia frente a una colonialidad estética que deshumaniza el genio artístico latinoamericano, al situar la supremacía del arte y de la estética del centro hegemónico sobre la supuesta “inferioridad” de las culturas que geopolíticamente están fuera del patrón moderno occidental



Imágenes:

-Escobar, Tirsio. 2024. “Los mundos de Ogwa. Notas biográficas, testimonios y reflexiones estéticas”. En https://elnacional.com.py/cultura/2024/06/30/los-mundos-de-ogwa-notas-biograficas-testimonios-y-reflexiones-esteticas/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR0YOqLCyWgZiFYKVbm-DadX7_rq1sk8OOL4o6kRahDF-3wZD558jwAC5J0_aem_x6LTZiFvdk3-d2iixTgFqg



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Este trabalho é financiado por fundos nacionais através da FCT – Fundação Para a Ciência e a tecnologia I.P., no âmbito do projeto «CEECIND.2021.02636».